Conferencia en Hermosillo

Samael 228Conferencia dictada por el V. M. Samael Aun Weor, en el auditorio de la Cultura de Hermosillo, México 

Distinguidas damas, nuevamente nos dirigimos hoy a ustedes con el propósito de platicar un poco sobre el amor y el sexo. El amor comienza con un destello de simpatía, se substancializa con la fuerza del cariño y se sintetiza en adoración. Un Matrimonio Perfecto es la unión de dos seres: uno que ama más, otro que ama mejor; el Amor es la mejor religión accesible.

Hermes Trismegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot, escribió en la Tabla de Esmerada la siguiente frase: “te doy Amor, en el cual está contenido todo el sumun de la sabiduría”. Realmente el Amor en si mismo es el extracto de toda sapiencia, escrito está, que la sabiduría en última síntesis se resume en Amor y el Amor en felicidad.

Cuando el ser humano está enamorado se torna noble, caritativo, servicial, filantrópico, se encuentra en estado de éxtasis. Si se haya ausente del ser que adora, bastaría un simple pañuelito, o un retrato, o un anillo o cualquier recuerdo para entrar en estado de éxtasis, así es el Amor. Realmente el Amor es una efusión, una emanación energética que fluye desde lo más hondo de la Consciencia. Es dijéramos un sentido superlativo de la Conciencia.

La energía cósmica que fluye del fondo de nuestro corazón estimula a las glándulas endocrinas de nuestro organismo y las pone a trabajar, entonces muchas hormonas son producidas y ellas inundan los canales sanguíneos y nos llenan de una gran vitalidad.

En la Grecia antigua la palabra hormona significa ansia de ser, fuerza de ser. Observemos nosotros a un anciano decrépito, bastaría ponerlo en contacto con la mujer, bastaría que estuviese enamorado para que místicamente se exaltara; entonces sus glándulas endocrinas producirían abundantes hormonas, que inundando los canales sanguíneos los revitalizarían extraordinariamente, así es el Amor.

En realidad de verdad, el Amor revitaliza, el Amor despierta en nosotros innatos poderes del Ser. Cuando verdaderamente se está enamorado, se torna el ser humano intuitivo, místico. En tales instantes presiente lo que en un futuro le ha de suceder y muchas veces exclama: “me parece que esto es un sueño, me temo que más tarde tú, habrás de encontrar a otra persona en tu camino”. Tales presentimientos intuitivos a través del tiempo y de la distancia se cumplen exactamente, así es el Amor.

En Europa y también en los Estados Unidos existe una orden maravillosa, quiero referirme a la Orden del Cisne. Tal institución analiza científicamente los diversos procesos del eso que se llama Amor. En la India el Amor ha sido siempre simbolizado por el Cisne Kala-Hansa, el cual flota maravillosamente sobre las aguas de la vida. Realmente el cisne alegoriza en forma enfática las dichas inefables del Amor. Observemos un lago cristalino en donde el cisne se desliza sobre las purísimas aguas donde se refleja el cielo. Cuando uno de la pareja muere el otro sucumbe de tristeza, así es que el Amor se alimenta con Amor.

¡Amar, cuán grande es amar; solamente las grandes almas pueden y saben amar! Así dijo un gran pensador. Observemos a las estrellas girando alrededor de sus centros de gravitación universal, se atraen y repelen, de acuerdo con la Ley de la Imantación Cósmica, se aman y se vuelven nuevamente a amar. Muchas veces se ha visto que los mundos se acercan, resplandecen, brillan en el firmamento de la noche estrellada; de pronto algo sucede, una colisión de planetas exclaman los astrónomos desde sus torres maravillosas. Amor sí, se han acercado demasiado, se han fusionado sus masas, se han integrado por la fuerza del cariño, se han convertido en una nueva masa. He ahí el milagro del Amor en el firmamento.

Observemos nosotros a la flor, los átomos de la molécula en la perfumada rosa de ambrosia, bañada por los rayos de la luna en la noche estrellada a la orilla de la fuente cristalina, nos hablan de Amor. Giran esos átomos alrededor de sus respectivos centros nucleares, obviamente, la molécula en sí misma es un sistema solar en miniatura. ¿Por qué los átomos así giran alrededor de su centro de gravitación como los planetas alrededor del Sol? Atraídos por esa fuerza maravillosa que se llama Amor.

Escrito está, que si todos los seres humanos sin diferencia de raza, sexo, casta o color, abandonaran siquiera por un minuto sus resentimientos, sus venganzas, sus guerras, sus odios y se amaran entrañablemente, hasta el veneno de las víboras desaparecería. Y es que el Amor es una fuerza cósmica, una fuerza que surge del vórtice de todo núcleo atómico, una fuerza que surge del vórtice de cualquier sistema solar. Una fuerza que surge del centro de cualquier galaxia, una fuerza extraordinaria que debidamente utilizada, puede realizar prodigios y maravillas como aquellos que realizara el divino Rabí de Galilea a su paso por la tierra; así es el Amor.

El beso en sí mismo, mirado por muchos en forma morbosa, es en realidad de verdad, la consagración mística de dos almas ávidas de expresar en forma sensible, lo que interiormente viven. El acto sexual es la consustancialización del Amor en el realismo sico-fisiológico de nuestra naturaleza.

En el Asia, jamás se levantaron monumentos a los grandes héroes, ni a un Gengis Kan con sus cruentas batallas, sino al Amor, a la mujer. Y es que los asiáticos comprendieron que sólo mediante la fuerza maravillosa del Amor podemos transformarnos radicalmente. La maternidad, el Amor, la mujer, he ahí algo grandioso que resuena en el coral del espacio, en forma siempre perenne.

La mujer es el pensamiento más bello del Creador, hecho carne, sangre y vida. A nosotros los varones, un cuadro hermoso nos fascina. Una bella puesta de sol nos encanta, un eclipse observado por ahí desde algún observatorio nos admira, pero la mujer de inmediato provoca en nosotros el ansia de poseerla, el ansia de hacernos uno con ella, el ansia de integrarnos con ella, para participar de la plenitud del Universo. Sin embargo, no debemos en modo alguno mirar al Amor y a la mujer en forma morbosa. Debemos recordar que el Amor en si mismo es puro, santo, noble.

Cuando uno profana a la mujer con la mirada morbosa, indubitablemente marcha por el camino de la degeneración. Debemos verla en toda su plenitud natural. La mujer, para la Santa Predestinación nacida, es la única que a nosotros los varones puede liberarnos de la cadena del dolor.

El varón para la mujer es algo similar; ella ve en el varón toda esperanza, toda protección. Ella quiere completarse en el varón, ella ve en él precisamente el Principio Masculino Eterno, la fuerza misma que ha puesto en actividad todo lo que es, todo lo que ha sido, todo lo que será. Hombre y mujer, en realidad de verdad son las dos columnas del templo. Estas dos columnas no deben estar exageradamente cerca, ni tampoco exorbitantemente lejos, debe haber un espacio como para que la luz pase por en medio de ellas.

Cuando se estudia la fuerza del cariño, cuando se comprende lo que es eso que se llama Amor, sentimos que debe existir en el fondo del sexo, un algo que puede en realidad de verdad traernos la iluminación. Una cuestión mística que podría transformarnos en Súper-Hombres, no es que no presienta que mediante el Amor se puede cambiar, si en verdad es que sólo mediante esa fuerza maravillosa es posible cambiar.

Adán y Eva salieron del paraíso terrenal juntos, y juntos, abrazados, deben regresar al paraíso. Adán y Eva salieron del Edén por haber comido del fruto que se les dijo: “no comeréis”. Es obvio que dejándolo de comer volveremos al Edén. Si por las puertas del sexo salimos del Edén, sólo por esa fuerza maravillosa podremos retornar al Edén. El Edén es el mismo sexo. En el Esperma Sagrado combaten las potencias atómicas del bien y del mal, luchan por la supremacía. El Esperma Sagrado realmente es formidable, en él se encuentran los principios místicos, étnicos y científicos, que podrían hacer de nosotros algo distinto, un Súper-Hombre.

Federico Nietzsche nos habla del Super-Hombre. Recordemos aquellas frases de Nietzsche cuando dice: “Cuando Zaratustra tuvo treinta años, abandonó su casa y el lago de su casa y se fue al bosque, allí permaneció diez años meditando. Una mañana mirando al sol naciente dijo: ‘óyeme astro grandioso, hace diez años subo diariamente a mi caverna, si no fuera por ti, por mi águila y por mi culebra ya me habría cansado de mí y de este lugar’.

“Y Zaratustra descendió del bosque, un santo que le vio dijo: ‘¿a dónde vais Zaratustra? Hace diez años que subisteis por aquí. ¡Oh, Zaratustra se ha vuelto un niño!’ Me voy dijo Zaratustra a ver a la humanidad, amo a los seres humanos. No es acaso por Amor a la humanidad exclamó el santo que yo estoy aquí y en este lugar. Yo canto cantos y los canto, y así alabo a Dios que es mi Dios” “Oyeme Zaratustra voy a darte un pequeño regalo”. El santo envolvió un látigo entre un paño y se lo dio diciendo: “si vais donde la mujer no olvidéis el látigo”.

Esta frase dolorosa ha sido mal interpretada; ¿por qué se ha creído que Zaratustra le aconsejara al hombre azotar a la mujer, o algo semejante? No, Nietzsche, el autor del Zaratustra era sumamente dulce y amaba a la mujer. En realidad de verdad solamente se quiso insinuar la idea de utilizar el látigo de la voluntad para dominarnos a sí mismos y no dejarnos llevar de las pasiones animales. Así que el látigo no es contra la mujer, sino contra nosotros mismos y eso es simbólico o alegórico.

Y cuando Zaratustra llegó a la ciudad dijo: vengo a hablaros del Súper-Hombre, el hombre no es más que un puente tendido entre el animal y el Súper-Hombre, un peligroso paso en el camino, un peligroso mirar atrás, todo en él es peligroso.

Nietzsche, habló del Súper-Hombre, pero se olvidó del Hombre. Primero debemos crear dentro de nosotros mismos al Hombre, sólo después podríamos darnos el lujo de elevarnos al nivel del Súper-Hombre. Realmente es necesario que dentro de nosotros nazca el Hombre. Hoy por hoy, escrito está que tan sólo somos animales racionales. Un profesor de medicina exclamaba en México diciendo: nosotros somos mamíferos intelectuales. Está bien, que nos digan lo que quieran, pero en realidad de verdad necesitamos crear al Hombre dentro de nosotros mismos, se necesita de la disponibilidad al Hombre.

Existen los gérmenes para el Hombre y están ubicados exactamente dentro de nuestras glándulas sexuales. Sé que estoy ante un público culto y en el auditorio de la Cultura de Hermosillo, por eso al hablar de estas cosas, aparentemente morbosas, lo hago con la seguridad absoluta de que me encuentro ante un auditorio decente, culto, así que, en realidad de verdad, si digo que somos animales intelectuales, no creo que nadie se moleste, pues desde siempre hemos oído decir que somos animales racionales, si decimos intelectuales, pues da lo mismo.

Así que en realidad de verdad, necesitamos de la disponibilidad al Hombre, eso es claro. Dentro de nuestras glándulas endocrinas sexuales dije, existen los gérmenes para el Hombre, estos gérmenes podrían desarrollarse o perderse definitivamente. Si nosotros los desarrollamos, nacerá dentro de nosotros el Hombre, más si nosotros no trabajamos sobre sí mismos, se perderán definitivamente.

El Hombre debe formarse dentro de nosotros, en la misma forma en que la misma forma en que la mariposa se forma dentro de la crisálida y esto solamente es posible mediante la fuerza maravillosa del Amor y del Sexo. Ya dije y lo repito que el sexo es la consubstancialización del Amor en el organismo psico-fisiológico de nuestra naturaleza, así que desarrollando esos gérmenes del Hombre nos transformaremos, esos gérmenes indubitablemente pueden y deben desarrollarse dentro de nosotros mediante procedimientos científicos y amorosos.

En este momento el Sol está haciendo una nueva creación: él quiere crear Hombres, durante la época de Abraham el Sol hizo un ensayo en el tubo de la Naturaleza, en el tubo de ensayo, y logró algunas creaciones. Durante los primeros ocho siglos del cristianismo, el Sol realizó nuevos experimentos y consiguió crear un grupo de Hombres, y en estos precisos instantes de crisis mundial y de bancarrota de todos los principios el Sol está haciendo un nuevo esfuerzo en el laboratorio de la Naturaleza, quiere crear Hombres y es posible crearlos.

Lo importante es conocer la clave, el sistema, el método. En cuestiones de sexología transcendental, la Sociedad Oneida de los EE.UU., controlada por médicos ilustres está realizando experimentos notables, 25 parejas fueron sometidas a observación científica, se les enseñó a esas 25 parejas el acto sexual mediante el cual es posible la transformación de la Energía Creadora.

Incuestionablemente, tal acto se fundamenta en la siguiente clave: Inmisio menbri virilis in vagina feminae sin eyaculatiun seminis. Es decir, puede lograrse la conexión del Ligam-Yoni durante la cópula química, pero dicen los doctores de la Sociedad Oneida: sin eyaculación del Ens Seminis. Es decir sin derramar el Vaso de Hermes Trismegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot.  Esto significa que no hay que llegar a la consumación del acto sexual. Coitus interruptus, exclaman los doctores en la medicina. Algunos se pronuncian contra esta formula, otros la aceptan.

Quienes la aceptan pueden transmutar el Esperma Sagrado en Energía Creadora, ese tipo finísimo de energía llegará asta el cerebro a través de ciertos conductos nerviosos que se relacionan con el Vago y con el Simpático. Cuando se transmuta el Esperma Sagrado en energía, el cerebro se seminiza y el semen se cerebriza. He ahí un camino de revitalización extraordinaria, un camino que puede transformarnos radicalmente, he ahí un método para producir energía sexual.

Esa es una energía más poderosa que la electricidad, esa energía fluye en todo lo que es, en todo lo que ha sido y en todo lo que será. Ese tipo de energía puso en existencia al Universo, ese tipo de energía puso en existencia a nuestro sistema solar, ese tipo de energía fluyendo desde todo núcleo, puso en actividad a la galaxia en que vivimos.

Así que en realidad de verdad la Energía Creadora del Universo tiene un poder formidable. En nuestro organismo hay toda una planta eléctrica dijéramos, mediante la cual es posible conducir tan finísima energía hasta la masa cerebral. No se trata de hacer subir el Esperma Sagrado hasta el cerebro, porque entonces la gente enloquecería, sería absurdo; lo que se quiere es transmutar el esperma en energía y eso es diferente. Ya dijo el sabio Einstein: “la masa se transforma en energía, la energía se transforma en masa”. Es posible transformar la masa seminal en Energía Creadora para dinamizar el cerebro y despertar facultades transcendentales que existen en nuestra fisiología orgánica.

Quienes acepten esta clave maravillosa, formidable, se convertirán en Hombres de verdad. Hay gérmenes que deben desarrollarse para dar origen al Hombre, me refiero al germen por ejemplo, del Cuerpo Astral. Cuando ese germen se desarrolla el Esperma Sagrado entonces convertido en energía viene a cristalizar en una octava superior, en la forma maravillosa y esplendente del Cuerpo Astral. Tal Cuerpo viene a quedar en relación con el sistema nervioso gran simpático. Uno sabe que tiene el Cuerpo Astral cuando puede usarlo, cuando puede salir del cuerpo físico a voluntad cuando puede viajar tal vehículo a través del inalterable infinito.

El esperma transmutado en energía en una segunda octava aún más alta, viene a cristalizar dentro de nuestro organismo en la forma extraordinaria y maravillosa del Cuerpo Mental. Uno sabe que posee un Cuerpo Mental cuando puede aprehender, capturar, las grandes verdades cósmicas contenidas en la Naturaleza. Poseer un Cuerpo Mental es algo extraordinario. El Esperma Sagrado trasmutado en energía mística viene a cristalizar por último en una tercera octava aún más alta, en la forma más magnífica del Cuerpo de la Voluntad Consciente.

Cuando alguien posee los cuerpos, físico, Astral, Mental y Causal, recibe sus Principios Anímicos Espirituales, y nos convierte en Hombre de verdad, antes de ese instante no se es Hombre, antes de ese instante se es únicamente “mamífero intelectual”, como dicen los profesores de medicina... ...algo muy interesante, decían: “los Dios crearon a los hombres de madera y después de haberlos creado los fusionaron con la Divinidad, y luego añaden, no todos los hombres logran integrarse con la Divinidad”.

Obviamente quienes lo logran se convierte en Súper Hombres en el sentido más trascendental de la palabra. El Hombre que quiere alcanzar las alturas del Súper Hombre, debe eliminar de sí mismo todos sus defectos de tipo psicológico, en otros términos diría: debe eliminar de si mismo al yo psicológico, al mí mismo. Hay necesidad de que en nosotros nazca el Hombre verdadero. Sin embargo como ya dije la semilla, los gérmenes del Hombre pueden perderse y lo normal es que se pierdan. Cuando uno trabaja con tales gérmenes, logra entonces que no se pierdan y germina, nace dentro de nosotros el Hombre.

El Hombre es el rey de la creación, el Hombre tiene poder sobre el fuego, sobre el aire, sobre las aguas, sobre la tierra.

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