Los tres metales de la alquimia

Sal azufre y mercurioEl Mercurio, es el Alma Metálica de las secreciones sexuales, tanto en el hombre como en la mujer.

El Azufre es el Fuego; el Fuego que tiene que liberarse de sus prisiones para fecundar al Mercurio y mezclarse con la Sal.

Los trabajos de la NOVENA ESFERA suelen ser muy delicados. Sal, Azufre y Mercurio, juntos, constituyen el AZOE, o mejor dijéramos, el VITRIOL: “Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem”; visita el interior de la Tierra, que rectificando hallarás la Piedra Oculta, es decir, la Piedra Filosofal.

Samael Aun Weor. Libro: Revelaciones Gnósticas sobre el Bautismo.

La sal es la sustancia de las cosas, y el principio fijo de todo lo existente. La sal obra sobre el azufre y el mercurio, y estos últimos la hacen volátil como ellos. La sal en recompensa los coagula y los fija.

La sal disuelta en un licor adecuado, disuelve las cosas sólidas y les da consistencia. La sal da forma de perfección al Niño de Oro de la Alquimia Sexual. La sal disuelve nuestros metales para elaborar con ellos el Niño de Oro de la Alquimia Sexual.

La sal volátil prepara la laringe para el Verbo de Oro. La sal disuelve y coagula todas las cosas. La tierra es de la naturaleza de la sal, y por ello se disuelve en el agua, y se coagula en el agua. Los continentes salen de las aguas saladas de la mar, y vuelven al mar. Nuestra tierra filosófica, es decir, nuestro cuerpo humano, debe reducirse a las sales seminales, para elaborar con esas sales el Niño de Oro de la Alquimia Sexual. La sal está contenida en el esperma sagrado y se sublima con las transmutaciones.

Samael Aun Weor

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