Balamku del maya Balam y Ku. El Templo del Jaguar
Significado de Balamku el nombre del sitio deriva de las palabras mayas Balam (jaguar) y Kú (templo), significando el Templo del Jaguar. Dicho nombre alude a uno de los jaguares plasmados en el friso de estuco modelado y policromado que corona la Sub-estructura I-A del Grupo Central, que caracteriza a esta ciudad prehispánica.
En Balamku se encuentra un friso de estuco modelado y pintado único en el área maya. En el friso se aprecian cuatro escenas de ascensión alternadas con tres jaguares. Cada una comprende un animal con la cabeza volteada hacia atrás, sentado en la hendidura frontal de un mascarón del Monstruo de la Tierra; su boca, da paso a un rey sobre su trono.
Además de ilustrar en detalle los aspectos opuestos y complementarios del inframundo, el conjunto muestra que el ciclo dinástico es equiparado al ciclo solar.
En esta concepción, la accesión al trono es ilustrada por el rey saliendo de las fauces del monstruo terrestre, como el Sol sale de la boca de la Tierra; la muerte del rey es vista como una puesta de Sol, cuando cae en la boca del Monstruo Terrestre.
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En la amazonía Colombiana, Venezolana, Brasileña, Ecuatoriana, entre las numerosas tribus indígenas que pueblas esas espesas selvas, se rinde culto especial al jaguar o tigre americano. Los huitores, mirañas, muinanes, guahibos, etc., consideran al tigre animal sagrado e intocable hasta el grado de que, interceptado uno de ellos por la presencia del felino, a pesar de encontrarse armado con arco y flechas y, en ocasiones, hasta con arma de fuego, prefieren aprisionar a sus perros y desandar el camino, pese a todos sus intereses, antes que atentar contra el jaguar. Ninguno de ellos se atreverá jamás a matar a un tigre.
Toda tribu de las selvas de la amazonía está gobernada por dos autoridades: la administrativa, que representa al jefe de la tribu y la espiritual, que encarna el piachi; nosotros decimos sacerdote. Los indígenas de la amazonía no matan al tigre porque saben que él es la encarnación de algún piachi de su tribu, o que el piachi de su tribu anda por las selvas transformado en tigre.
Ocelotl Tonatiu, sol de tigres, uno de los 20 fundadores de Tenochtitlán, era el jefe de los místicos guerreros tigres y sacerdotes de la orden de los caballeros de este nombre, cuyos adeptos pasaban por terribles pruebas antes de aprender a manejar la imaginación y la voluntad hasta el grado de que podían transformarse en tigres.
Samael Aun Weor. Del libro Magia Cristica Azteca.
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