El poder de la Fe. La Fe en sí misma, es un poder Solar

El poder de la feVamos a platicar sobre cuestiones relacionadas con nuestros estados de ánimo, nuestras ideas, emociones, etc. El Camino Esotérico es angosto, estrecho y difícil. Normalmente vivimos en un mundo de experiencias sensoriales, que es el Mundo Físico. Mediante las Percepciones Sensoriales Externas formamos nosotros nuestros conceptos de contenido, con los cuales razonamos.

Así pues, el razonamiento que normalmente usamos tiene únicamente, por fundamento, los ensambles sensoriales. Teniendo, pues, por basamento tales ensambles, es obvio que este tipo de razonamiento se encuentre condicionado, precisamente por los mismos.

La RAZÓN es, pues, desde todo punto de vista, SUBJETIVA, HIPOTÉTICA, ya que se basa en los informes que los sentidos nos ofrecen. Y así, si con esas percepciones de los sentidos formamos conceptos de contenido, y si luego distribuimos tales conceptos en una u otra forma, ellos nos dan el razonamiento lógico-formal, común y corriente. ¿Creen ustedes, acaso, que ese tipo de razonamiento, con base única, exclusiva, en las Percepciones Sensoriales Externas, podría permitirnos la verificación de lo Real?

Si los conceptos de contenido se han elaborado, precisamente, con los datos que los Sentidos Físicos nos han proporcionado, es obvio que, tales conceptos de contenido no pueden pasar más allá de lo MÍSTICO-SENSORIAL. Ahora nos explicaremos por qué al razonamiento común y corriente se le denomina RAZONAMIENTO SUBJETIVO. ¿Qué podría saber el Razonamiento Subjetivo sobre lo Real, sobre la Verdad, sobre Dios, sobre la vida más allá del sepulcro, sobre lo que existe más allá del mundo de los sentidos, sobre lo que hay más allá de la muerte?

Obviamente, este razonamiento que solamente tiene por basamento los conceptos de contenido, elaborados con los datos que los Sentidos Físicos nos han proporcionado, solamente pude moverse dentro de su propio condicionamiento, solamente puede procesarse dentro del terreno de lo místico-sensorial, jamás podría pasar más allá de los conceptos de contenido mediante los cuales se ha formado. Entonces, ¿cómo llegar a la EXPERIENCIA DE LO REAL, DE LA VERDAD? Existen distintas técnicas en la MEDITACIÓN, etc., pero ante todo, se requeriría poseer eso que se llama Fe.

Enseñan los Dogmas Ortodoxos que fe es la creencia en lo que no vemos... Tal tipo de fe Ortodoxa no es la auténtica Fe. LA FE, en sí misma, ES UN PODER SOLAR. Mas, ¿cómo conseguir tal Poder? He ahí, pues, el problema. ¿Sería posible conseguir Fe? Los Sentidos Físicos no nos la pueden proporcionar; ellos nos proporcionaran datos con los cuales elaboraremos nuestros conceptos de contenido, que son tan fundamentales para el razonamiento, ¡hasta ahí! Pero la Fe aquella de tipo Solar, ésa que pasa más allá del simple Razonamiento Subjetivo, ésa que tiene un poder tan extraordinario como para mover montañas, ésa que combinada con la Meditación nos lleva a la Iluminación, no es posible conseguirla con los simples informes que nos dan los Sentidos Físicos.

Algunos piden Fe, claman por la Fe. Esta bien orar, pero ya lo dice el dicho: A Dios rogando y con el mazo dando Entonces, ¿qué hacer? Realmente, para conseguir la Fe ante todo hay que FABRICARLA; la Fe no es algo que se pueda lograr en forma empírica. Repito: HAY QUE FABRICARLA. ¿Y cómo se fábrica? A base de ESTUDIO y de EXPERIENCIA. Es obvio que mediante el estudio y la Experiencia Directa, a través de la técnica de la Meditación, llegaremos a COMPRENDER y de esa Comprensión deviene, espontáneamente, eso que se llama Fe.

La Comprensión, en sí misma, no pertenece a la Mente; es una propiedad exclusiva del TERCER LOGOS, del SEÑOR SHIVA, de BINAH, del Espíritu Santo. Si nosotros estamos experimentando a través de la Meditación, si estamos estudiando algo, algún tema trascendental, si nos esforzamos por comprenderlo, es obvio que lo primero que tendremos será la Experiencia Mística; luego deviene la Comprensión, ese chispazo de Luz que nos da el Tercer Logos. Él viene en nuestro auxilio para darnos la Comprensión y de tal Comprensión resulta la Fe.

La Comprensión tiene su basamento en el Tercer Logos, y de ésta deviene la Fe. Luego, si la Comprensión tiene su basamento en el Tercer Logos y de ésta deviene la Fe, obviamente, la raíz misma de la Fe está en el Tercer Logos, es decir, en el Espíritu Santo. Pero en esto de adquirir Fe hay grados y grados, escalas y escalas, sistemas y sistemas. Obviamente, mis caros hermanos, cuando yo aludo a sistemas y sistemas, me estoy refiriendo a cuestiones jerárquicas: Sistemas Solares, Mundos, Universos, Sistemas Atómicos, etc. En cuanto al medio o sistema práctico para lograr la Fe, no es otro sino el que ya dije...

Enfatizo la idea de que hay grados y grados, porque el Conocimiento es múltiple, multifacético. Verbigracia: Supongamos que ignoramos lo que es la LEY DEL ETERNO RETORNO; nos informan, nada sabemos. ¿Qué hacer? ¿Cómo llegar a tener Fe en esa Ley? Habrá que estudiar, ante todo, la Doctrina del Eterno Retorno de todas las cosas.

Mediante la información intelectiva llegaremos a saber que los astros retornan a su punto de partida, después de muchos años; que los átomos, dentro de la molécula, retornan siempre a su punto de partida original; que el Sol tiene una elíptica, que cada año retorna hacia el Sur y vuelve hacia el Norte... Mediante la información podremos saber que retornan los días y las noches, que retornan las estaciones y las edades...

También podremos saber, mediante la información, que la Ley del Eterno Retorno permite que nosotros volvamos, que nos reincorporemos, que tengamos un nuevo cuerpo después de que hayamos perdido el que tenemos. Eso es obvio, ¡pero hasta ahí! Necesitamos algo más: Necesitamos llegar a RECORDAR NUESTRAS VIDAS PASADAS, eso es obvio. Mientras no tengamos el recuerdo de nuestras vidas anteriores, no podemos decir que sabemos, ¡no! Tendremos la teoría acumulada en la Mente, pero eso no es verdaderamente SABER.

Entonces, ¿qué hacer? Ante todo necesitamos investigar; hay sistemas para recordar las vidas anteriores. Gautama, el Buddha, enseñó el método de la RETROSPECCIÓN, y es maravilloso. Mas, ¿cómo podríamos nosotros llegar a tener Fe, por ejemplo, en ese método enseñado por Gautama, el Buddha? No habría sino un modo, ¿cómo? Primero, ESTUDIAR; segundo, PRACTICAR. Del estudio y de la práctica deviene la Comprensión; luego, como resultado, surge la Fe; y ya con Fe, practicaremos con pleno éxito el ejercicio retrospectivo. El tal ejercicio es fácil, sencillo: Empieza uno, pues, acostado en su cama, con el cuerpo relajado. Debe recordar, concentrarse en los últimos acontecimientos del día, en los penúltimos, en los trasantepenúltimos; y así, en forma retrospectiva, recordar, revivir todos los incidentes del día.

Luego proseguiremos con los incidentes del día anterior, también en forma retrospectiva. Luego continuaremos tratando de recordar lo que hicimos en el día trasanterior; y así, con ese proceso, trataremos de recordar los últimos 15 días de nuestra vida, los penúltimos 15 días, todo lo que hicimos en el mes pasado y en el antepasado, y lo que hicimos en un año y en 10 y en 20 años. Nos esforzaremos por recordar todos los acontecimientos de la vida, en forma siempre retrospectiva. Al llegar a los primeros cinco años de la infancia, viene el problema: ¿Cómo hacer para recordar las ocurrencias de la vida cuando teníamos cuatro años, tres, dos, uno?

¿De qué manera? No nos queda más que COMBINAR LA MEDITACIÓN CON EL SUEÑO: En instantes en que nos sintamos predispuestos al sueño, practicaremos el ejercicio, tratando de recordar minuciosamente todos los incidentes de nuestra vida, cuando teníamos cuatro años, tres, dos, uno... Surgirán los recuerdos, así, en forma de relámpago, de destellos, etc...

Esos primeros relámpagos resultado, primero, de haber conocido la práctica, el estudio; segundo, de haber practicado el ejercicio retrospectivo, esos recuerdos o esos destellos, esas visiones, dijéramos, de tipo relampagueante, nos darán la Fe en el ejercicio y cuanto más recordemos las ocurrencias de los primeros años de la infancia, la Fe aumentará. Y cuando hayamos recordado la totalidad de nuestra vida, hasta el instante mismo del nacimiento, entonces podemos dar el salto al último momento. Si llegamos a recordarlo, si llegamos a vernos rodeados de nuestros familiares en el último instante, entonces la Fe se avivará, será aún más grande. Diremos: "¡Qué ejercicio tan extraordinario, estoy contento con esta práctica!"...

Y al continuar con nuestro ejercicio retrospectivo, recordaremos los últimos años de la pasada existencia, los penúltimos, los trasantepenúltimos, la juventud, la adolescencia, la niñez, el momento en que nacimos en la pasada existencia. Cuando eso lo logremos, tendremos una Fe inquebrantable de tipo Solar, inconmovible.

Podría alguien venir a decirnos que ese ejercicio no sirve para nada y nosotros nos reiríamos del que así dice. Podría venir el mejor razonador a tratar de destruirnos y nosotros nos reiríamos del razonador (nos sostendría la Fe, producto del ESTUDIO y de la EXPERIENCIA). Entonces diríamos: Conozco la Ley del Eterno Retorno de todas las cosas, pero ya no lo diríamos en la forma meramente empírica, o meramente intelectiva o razonativa, sino que ya lo hablaríamos con conocimiento de causa. Podríamos decir: "¡Yo he retornado y aquí estoy"!; y lo hablaríamos con tanta seguridad que conmoveríamos a muchos.

Así pues, habríamos adquirido la Fe en el ejercicio retrospectivo. Este procedimiento, enseñado por el Gautama, Buddha Sakyamuni, nos permite recordar todas nuestras existencias anteriores; es un ejercicio maravilloso. Pero una cosa es escuchar ustedes una afirmación, una explicación, y otra cosa es la práctica que ustedes deben realizar. Al escuchar ustedes la disertación sobre tal ejercicio, reciben INFORMACION, están de hecho ESTUDIANDO, pero al practicar están PRACTICANDO; y del estudio y de la práctica deviene la Comprensión; y como resultado de la Comprensión, la Fe. Esa Comprensión nos la da el Tercer Logos; y es la Fe, el resultado definitivo de la vivencia, de la verificación y de la Comprensión.

Así pues, hermanos, no hay otra forma de tener Fe. Pero si ustedes logran elaborar, por ejemplo la Fe sobre el ejercicio retrospectivo, la Fe sobre la Ley del Eterno Retorno de todas las cosas, no quiere decir, por tal motivo, que ustedes tengan por ejemplo la FE PLENA en otros temas, como por ejemplo en la existencia de la Atlántida.

Puede que ustedes hayan oído decir que existió la Atlántida, pero a ustedes no les consta; lo reciben como una noticia, puede que la acepten, pero, nada realmente no les consta. De manera que, para llegar a saber si existió la Atlántida, necesitarían ustedes verificar esa información, ante todo, estudiar dónde estuvo situada la Atlántida. Que estuvo en el océano Atlántico, ¡está bien! ¿Qué pruebas físicas, qué datos hay, cuáles son sus leyendas, qué tradiciones, etc.?

Una vez en posesión de todos esos datos, entonces necesitamos verificarlos. ¿Cómo los verificaremos? A través de la técnica de la Meditación. Tendremos que acostarnos en nuestra cama el cuerpo completamente relajado, cerrados los ojos, en instantes en que nos sintamos predispuestos al sueño, y debemos concentrarnos definitivamente en la Atlántida, combinando la IMAGINACIÓN y la VOLUNTAD en vibrante armonía. Recordemos que la Imaginación es femenina; no está de más decirles que la Voluntad es masculina, y que en la combinación de esas dos polaridades se haya la clave de todo Poder.

Así pues, no debemos subestimar a la Imaginación; hay una tendencia muy marcada a subestimar la Imaginación. Algunos dicen: "Ésas son cosas de la Imaginación, se las acepto porque..., o es cosa de mi Imaginación", es decir, no saben apreciar el valor de la Imaginación. Distíngase entre la IMAGINACIÓN INTENCIONAL y la IMAGINACIÓN MECÁNICA. La Imaginación Intencional es el "TRASLÚCIDO" que nos permite a nosotros ver las grandes realidades de los Mundos Internos. La Imaginación Mecánica es la FANTASÍA, está formada con los desechos de la memoria. Distingamos, pues, entre IMAGINACIÓN y FANTASÍA. Subestimar la Imaginación es un absurdo. Así pues, debemos desarrollar la Imaginación, cultivarla...

Si nosotros nos concentramos debidamente en la Atlántida, con el cuerpo relajado, imaginando vivamente al Continente Atlante; si unimos la Voluntad a la Imaginación en vibrante armonía (queriendo ver la Atlántida), si practicamos diariamente, imaginándonosla allá, en el océano Atlántico, viendo un grupo de isla maravillosas, entre ellas la de Poseidón con las siete puertas de oro macizo, etc.; si verdaderamente practicamos, ¿qué sucederá? Que un día esos tantos veremos la Atlántida...

Obviamente, hay tres Fases en el Conocimiento Iniciático: primera, IMAGINACIÓN; segunda, INSPIRACIÓN; tercera, INTUICIÓN. Imaginación, Inspiración e Intuición, son los tres caminos obligatorios de la Iniciación. Nos imaginaremos, al Continente Atlante, vivamente, tal como estuvo allá, situado en el océano que lleva su nombre. Y nuestra Voluntad será QUERER VER, y nuestra Imaginación será AGUARDAR, ESTAR EN ESTADO RECEPTIVO, para ver qué llega a la Imaginación.

Un día, de esos tantos, comenzarán destellos de la Atlántida a llegar a la Imaginación, y serán cada vez más vivas las imágenes de ese viejo continente. Veremos sus habitantes, sus ciudades, y si somos tenaces en el ejercicio, llegará el día en que podremos ver, perfectamente, el Continente Atlante, totalmente. Esos destellos nos darán Fe, pero esa Fe aumentará cuando pasemos al segundo aspecto que llama "INSPIRACIÓN".

Al estar inspirados, sentiremos en nosotros lo que fue la Atlántida, sabremos de su vida y de sus tragedias. Un tercer grado nos llevará a la INTUICIÓN. Y entonces, mediante la Intuición, podremos ya no solamente ver clarividentemente y llegar a sentir nosotros las vivas emociones de las gentes, etc., del Continente Atlante, sino que también podremos estudiar entonces, en su totalidad, la vida de ese continente, de esa humanidad, en los mismos Archivos Sellados de la Naturaleza, en los REGISTROS AKASHICOS. Cuando eso sea, tendremos mucha más Fe. Entonces vemos cómo la Fe es susceptible de desarrollo.

Alguien puede tener Fe en algo y no tenerlo en otra cosa. Quien quiera tener Fe en todo, tendrá que estudiar profundamente y experimentar, y luego, como resultado del estudio y de la Experiencia Directa, deviene la Comprensión, y como secuencia o corolario de tal Comprensión, resulta la Fe, obviamente tiene su raíces en el mismo Tercer Logos. Así es como se va desarrollando la Fe: A base de estudio y de experiencia...

Hasta aquí mis palabras. Si alguien tiene algo que preguntar, puede hacerlo con la más entra libertad. Hacer CLICK aquí para ver las pegruntas y respuestas.

Samael Aun Weor

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