Los habitantes de Ganímedes, poseen una visión superior
Las gentes de otros mundos saben muy bien que precisamente no somos nosotros mansas ovejas, y antes que caer en nuestras felinas garras fratricidas, prefieren desaparecer furtivamente entre el cielo estrellado.
Nosotros, pobres y míseros gusanos del lodo de la tierra, ¿somos acaso así, tan necios, que necesitamos todavía investigar un poco más la cuestión aquella de los posibles visitantes extraterrestres?
¿No son acaso más que suficientes todos los datos que tenemos? ¿Somos, para desgracia nuestra, así tan obtusos, lerdos y torpes que no comprendemos que desde los antiguos tiempos hemos sido siempre visitados por gentes de otros mundos?
¿Qué nos eluden, que huyen de nosotros, que no salen a la luz del día? ¿No haríamos acaso nosotros lo mismo ante una tribu de caníbales? Samael Aun Weor, “Mi Regreso al Tibet”, Mensaje de Navidad del Año 1.969.
Me dirijo a todos ustedes, dentro del Instituto Tecnológico Regional de Nogales, con el propósito de compartir con ustedes ciertas inquietudes sobre el fenómeno Ovni. En realidad el fenómeno Ovni es inquietante. En instantes en que me dirijo a ustedes, me viene a la memoria un caso muy curioso. Cierta tarde, en mi casa, que es la de ustedes, entre paréntesis- escuché a Jacobo Zabludoski.
Este hombre se reía del fenómeno Ovni, pues ustedes saben que es bastante escéptico en ese sentido; más bien Pedro Ferriz se ha dedicado seriamente al estudio del fenómeno Ovni. Terminada la intervención de Jacobo Zabludoski, riéndose y con palabritas escépticas sobre el fenómeno Ovni, algunos amigos presurosamente me invitaron a que saliera a la calle cuanto antes. Salí, y cuán grande fue mi asombro al ver precisamente a un Ovni volando casi, dijéramos, al ras del techo de la casa. Iba tan bajo, volando tan bajo, que todos los de la calle, todos los vecinos, se quedaron asombrados. Además iba volando muy despacio; si hubiera tenido una cámara fotográfica me habría gustado haberlo fotografiado.
Lo más interesante es que aquellos vecinos se rieron entonces, no ya del fenómeno Ovni, sino del escepticismo de Jacobo Zabludoski. El hecho aquel había sido tan contundente, tan contundente, que lo que había afirmado antes Zabludoski en relación con el Ovni, quedó ridículo, espantosamente ridículo. Así que, en realidad el fenómeno Ovni es bastante inquietante...
En la República de El Salvador acaeció algo demasiado singular. Se dio el caso, por cierto bastante sensacional, de un Ingeniero que fuera llevado al planeta Júpiter. Aquel Ingeniero era escéptico en un ciento por ciento, no creía en estas cosas, y hallándose una noche en un parque de San Salvador, una Nave Cósmica aterrizó cerca de allí. Algunos tripulantes descendieron de la Nave y lo invitaron a entrar. Él, todavía escéptico, penetró en tal Nave y a los pocos segundos vio con asombro que la Tierra quedaba abajo, y vio cómo se iba alejando a través del espacio, hasta que la Tierra al fin parecía una pequeña moneda en el infinito.
Fue llevado este hombre, según afirma, en treinta minutos nada más al planeta Júpiter. Asevera, en forma enfática, que en Júpiter encontró una poderosísima civilización. Lo invitaron a quedarse allí, y sin embargo no quiso. Se limitó a decir que él regresaría al planeta Tierra para poder contar a los terrícolas algo de lo que vio, que le gustaría dar testimonio de que sí hay vida en otros mundos habitados. Encontró allí, en Júpiter, a algunos terrícolas que habían sido llevados de nuestro mundo, precisamente para que conocieran a aquel planeta. Ellos no habían querido regresar a nuestro mundo Tierra, prefirieron quedarse en Júpiter.
El Ingeniero aquel, escéptico, incrédulo y materialista, cambió totalmente, su materialismo se fue para abajo, ante los hechos tuvo que rendirse y reconocer que la Sabiduría del Universo es infinita. Hoy ese Ingeniero milita dentro de las filas del Movimiento Gnóstico en la República del Salvador. Se nos ha dicho que piensa escribir un libro para informar sobre todas estas cosas; ojalá lo escriba pronto, pues en verdad sí nos interesaría conocer toda su exposición.
Prosigamos... Otro caso que me ha parecido bastante interesante sucedió en el Ecuador. Cierto individuo soltero que estaba afiliado a una Escuela del mundo oriental, cualquier día de esos tantos fue visitado por unos extraterrestres. La Nave descendió, precisamente, en el enorme jardín de su casa. Como quiera que este hombre ya se venía preparando para tal evento, no tuvo miedo. Subió a la tal Nave y fue llevado al satélite “Ganímedes”.
Este satélite gira alrededor del planeta Júpiter. No está de más decirles a ustedes que doce satélites giran alrededor del citado Astro. Júpiter es un titán, un mundo bastante gigantesco. Yo muchas veces lo he observado, lo he visto a través del telescopio. No hay duda que bastante intrigados ese doble cinturón en la Zona Ecuatorial; me parece que los hombres de ciencia no han investigado tal cinturón. En cuanto a mi se refiere, francamente me tiene intrigado y me propongo hacer una investigación más a fondo. Es lástima que nuestros telescopios actuales no tengan, en realidad de verdad, el alcance que nosotros necesitamos; sin embargo el del Monte Palomar es el mejor.
Pero bueno, continuemos con esta cuestión. Aquel hombre, repito, estuvo en el satélite de Júpiter llamado Ganímedes. ¿Qué vio en Ganímedes? Una poderosa civilización. Las casas son construidas bajo tierra con un material suave pero firme y de una sola pieza; el agua tienen que extraerla de ciertos volcanes, poseen terrenos debidamente sembrados, cultivan ellos mismos sus alimentos. En cuestiones culturales se nos informó tienen magníficas Universidades. Causa verdadera sensación conocer el modo de estudiar los habitantes de Ganímedes.
Como quiera que poseen un Sexto Sentido, obviamente pueden explorar mejor el Asiento Vital del cuerpo físico; no solamente conocen los procesos biológicos, catalíticos, etc., sino que además conocen el Fondo Vital. Los científicos de nuestro mundo Tierra han estudiado la mecánica de la célula viva, ¿pero qué saben sobre el Fondo Vital? ¡Absolutamente nada! Aquí nosotros, los mexicanos, tuvimos un gran sabio; me refiero a Don Alfonso Herrera, el autor de la teoría de la Plasmogenia. Este hombre logró crear la célula artificial, una célula muy bien hecha, pero esa célula nunca tuvo vida. ¿Por qué? Porque Don Alfonso no pudo nunca manipular el Fondo Vital.
Podríamos crear en el laboratorio un zoospermo masculino artificial, y podríamos también crear un óvulo femenino artificial; se conocen las fórmulas bio-químicas, no veo por qué no se podrían crear, pero una cosa es cierta: que de tales gametos artificiales no podríamos nosotros conseguir una nueva criatura. ¿Por qué? Porque no manejamos el Fondo Vital.
Se hacen inseminaciones artificiales, tanto en animales como en las personas, pero tales inseminaciones se fundamentan en lo que la Naturaleza ya ha hecho. Se tienen por ejemplo zoospermos, o sea materia espermática; se puede hacer la inseminación, y eso es claro que da como resultado que aparece una criatura, pero el científico no ha hecho los zoospermos, los ha hecho la Naturaleza, han sido extraídos de organismos vivos. Entonces estamos jugando con lo que la Naturaleza ha hecho, pero nosotros no somos capaces de hacerlos. Hay un Fondo Vital en la célula viva, una especie de doble organismo que como decía anoche en una conferencia ha recibido, en Rusia precisamente, el nombre de “Cuerpo Bioplástico”; se le ha fotografiado y se le tiene actualmente en observación.
Sucede que en Ganímedes el Fondo Vital es conocido desde hace muchos siglos. Los habitantes de Ganímedes no necesitan de aparatos especiales para ver el Fondo Vital, ellos posen un Sexto Sentido.
La Glándula Pineal por ejemplo de los habitantes de Ganímedes es de mayor volumen que la de los terrícolas. Bien sabemos que la Glándula Pineal de los terrícolas mide tan sólo cinco milímetros de diámetro y está rodeada de una fina arenilla. La Glándula Pineal de los habitantes de Ganímedes es más voluminosa.
No hay duda que esa Glándula, por ejemplo en los tiempos antiguos, aquí en el planeta Tierra también estuvo desarrollada y permitió a los Lemures ver siempre el “Ultra” de todas las cosas, no solamente el mundo tridimensional de Euclides sino también la Cuarta Coordenada matemática. Los habitantes de Ganímedes no han perdido todavía la percepción psíquica; la Glándula Pineal de ellos digo es más voluminosa. Tal Glándula se halla conectada en ellos a la Glándula Pituitaria por medio de ciertos ramos nerviosos, y a su vez la Pituitaria está conectada al centro cerebral de sensaciones y a todo el Nervio Óptico en general- por ramos muy finos nerviosos.
Poseen pues, los habitantes de Ganímedes, un tipo de visión superior: pueden ver el Fondo Vital de cualquier criatura viviente, el ultra de todas las cosas, y por ende para ellos los famosos Misterios de la Vida y de la Muerte son perceptibles a simple vista, no necesitan de microscopios especiales ni de ultra-microscopios para conocer el origen de la vida.
Conoció este hombre todo eso en Ganímedes; conoció también las Naves Cósmicas que los habitantes de ese mundo utilizan para viajar por el espacio infinito, pues son granes matemáticos y utilizan la energía solar, no solamente para propulsar sus Naves, sino también para todos sus servicios ordinarios. Incuestionablemente las lámparas con que se iluminan hasta en sus mismísimos hogares, son a base de energía solar. De acuerdo con los relatos de este hombre supimos que los habitantes de Ganímedes vinieron originalmente de un mundo que existía en nuestro Sistema Solar y que ellos llamaron “Planeta Amarillo”.
Sucedió que los habitantes del Planeta Amarillo se dedicaron de lleno a hacer experimentos atómicos, algo similar a lo que está sucediendo en nuestro planeta Tierra por estos instantes. Un hombre muy sabio advirtió a los habitantes del Planeta Amarillo la posibilidad de que mediante tales experimentos se llegara a destruir aquel mundo. Los habitantes en general no le creyeron como siempre, pero hubo una minoría que sí le creyó.
Los de vanguardia, los que sí aceptaron la tesis, como quiera que poseían Naves Cósmicas se propusieron investigar el satélite Ganímedes, que giraba alrededor de Júpiter; vieron que todavía allí había vida y se transportaron a ese lugar. Cuando en verdad se provocó una gran explosión que hizo saltar en pedazos el planeta Amarillo, ya los de la vanguardia estaban establecidos en Ganímedes. Esto que estoy yo hablando en estos momentos, tiene comprobación.
Los astrónomos han podido ver, desde el Observatorio, enormes pedazos de lo que fue el Planeta Amarillo. Así que, se trata de hechos concretos, claros y definitivos. Estuvo cerca de un mes este hombre viviendo en Ganímedes. Entre tanto, un hermano que tenía y que siempre le visitaba con su esposa, tocó a la puerta y grande fue su asombro al ver que no salía el hombre a abrir. Siguió tocando, y al fin salió el criado. Interrogaron al criado: ¿Dónde está su amo? El criado dijo: Aunque parezca increíble es cierto: aterrizó en el jardín de esta casa una Nave Cósmica y el señor subió a la Nave y se fue... ¿Para dónde? No sabría decirlo, pero eso sucedió aunque ustedes crean que yo estoy loco... Como es natural, esto alarmó bastante a su hermano, pero ya el hombre había rogado a los habitantes de Ganímedes que le permitieran regresar a la Tierra para despedirse de su hermano y de su cuñada, y legarles su casa y también su automóvil.
Los habitantes de Ganímedes aceptaron y lo trajeron de regreso a la Tierra, quedando de volver por él un mes después. Claro está que el caballero en cuestión fue a buscar a su hermano y a la esposa del mismo, y les habló con franqueza de lo que le había sucedido; les escrituró la casa, les regaló el automóvil, los dineros que tenía en el Banco, etc. Un mes después invitaba a su hermano y a su cuñada para una cena que, según dijo, iba a ser de despedida porque quería viajar. En medio de la cena, estando todos muy contentos, una Nave llena de bellísimos colores descendió lentamente sobre el césped, en el jardín maravilloso de su hermosa residencia.
“Me voy”, dijo. “¡Ah, nosotros ya lo presentíamos!”, exclamó su cuñada. “Sí, me voy, pero por mi voluntad; no es que me lleven a mí secuestrado”, y subió a la Nave. Sin embargo dejó a su hermano una especie de pantalla de televisión, pequeña, cargada con batería solar. Dijo: “Bastaría que te concentres en un aparato receptor que hay aquí, dentro de este instrumento, para que logres conectarte con nosotros”. Su hermano, con ese aparato, siguió comunicándose con Ganímedes. Siempre contestaron los habitantes de Ganímedes, y él y la esposa de él se prepararon pacientemente, mediante un sistema psicológico especial, a fin de ser llevados algún día a Ganímedes. Y se cumplió, llegó el día en que también fueron llevados.
Pero, ¿cómo hizo el hombre de nuestra narración para poder entablar contacto directo con los habitantes de Ganímedes? Nosotros estuvimos inquiriendo, investigando, y llegamos a la conclusión de que este hombre se concentraba diariamente en tal planeta, en tal satélite, hasta que al fin obtuvo la respuesta. Si a ustedes llegara a interesarles esta cuestión del misterio Ovni, si ustedes se dedicaran diariamente a concentrarse en Ganímedes, llevando una conducta recta, podrían obtener después de cierto tiempo la respuesta. En Ganímedes los habitantes de aquel satélite tienen una especie de receptores especiales que captan las ondas mentales y las analizan. Cuando se dan cuenta de que quien las emite lo hace sinceramente, y no simplemente por diversión o curiosidad, se interesan por él y tarde o temprano le visitan.
Así que, les doy una clave maravillosa y práctica para entrar en contacto con Ganímedes. No olviden que la fuerza mental existe, ya ha podido ser medida en forma de microvoltios. Estos tipos de ondas se ha visto que salen del neopadium del cerebro; no hay duda que son muy veloces y viajan a través del espacio. Si las dirigimos hacia Ganímedes, podríamos obtener una respuesta favorable...
Puede continuar con la segunda parte de esta conferencia hacer CLCK aquí
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