Testimonio de vida extraterrestre
Continuación de la conferencia titulada "Los habitantes de Ganímedes, poseen una visión superior" para acceder hacer CLICK aquí
Mucho se ha hablado sobre el fenómeno Ovni y yo podría relatarles muchas experiencias; sin embargo debo también relatar mis propias experiencias.
Yo tuve contacto directo con viajeros Inter-galácticos, y voy a relatarles el caso. Hallábame en el “Desierto de los Leones”, Distrito Federal. De pronto vi una Nave que lentamente descendió en un claro del Bosque. Movido por la curiosidad me acerqué al lugar. Grande fue mi asombro pues, entre paréntesis, no he perdido todavía la capacidad de asombro al ver una Nave, esférica completamente y algo achatada, sostenida sobre un trípode acero.
Comprendí de qué se trataba. Se abrió una escotilla y un hombre de mediana estatura delgado, piel cobriza, amplia frente que traía en su mano derecha un aparato, desconocido para mí, descendió por una escalinata, de metal también. Tras él venían otras tantas personas la tripulación, digo siguiéndole.
Es claro que me acerqué y le hablé y me entendió, pues me asombro que al decirle Buenos días, señor, me contestó también en correcto español. Aquello fue más que asombroso, y me dije: ¿es posible que los navegantes del espacio conozcan los idiomas de la Tierra? Me asombro, y en esos instantes sentí el anhelo de conocer otros mundos del espacio y hasta me agarré del trípode metálico sobre el que se sostenía la Nave y dije al Capitán: quisiera que usted me llevara al planeta Marte. ¿Cómo dice usted, a Marte? Si señor, a Marte. ¡Ah, eso es allí nomás, me dijo. Es decir, Marte para él quedaba demasiado cerca, era tanto como ir a la tienda de la esquina. Me quedé nuevamente asombrado.
El Capitán citó a su gente y se dirigió a un lugar donde estaban unos troncos de árboles, tendidos horizontalmente en el piso. Volví a rogarle y le dije: Señor, soy escritor; me gustaría conocer otras civilizaciones del Cosmos para informar sobre esto a los habitantes de la Tierra; me gustaría además traer pruebas, sean organismos vivos, o plantas, o máquinas, o libros, o lo que fuere, para convencer a los terrícolas, porque señor le dije aquí en nuestro mundo los terrícolas son escépticos en un ciento por ciento, no me creerían a mí nada de eso si no les trajera pruebas, y no me lo creerían ni hincado, ni aún si llorara lágrimas de sangre.
El Capitán guardaba silencio. Se sentaron los de la tripulación sobre los troncos de madera, y una vez que todos estuvieron sentados, sucedió que una de las damas pues venían dos damas entre ellos de edad indescifrable, se puso de pie y dijo: Si nosotros tomamos una planta que no es aromática y la colocamos junto a otra que sí lo es, es obvio que la que no es aromática se impregnará con el aroma de la que sí lo es, ¿verdad? Eso es claro”, respondí. Pues bien, lo mismo sucede con los mundos: mundos con humanidades que antes andaban muy mal, se fueron impregnando poco a poco con las radiaciones de los mundos vecinos y ahora andan muy bien; más hemos acabado de llegar aquí, al planeta Tierra, como usted ha visto, y con asombro vemos que aquí no sucede lo mismo. ¿Qué es lo que está pasando en este planeta Tierra? La pregunta fue tremenda.
Reflexionando un poco le respondí: Bueno, esta Tierra es una equivocación de los Dioses, pero luego quise redondear un poquito mejor mi concepto y proseguí diciendo: Así es el Karma de los mundos. La dama asintió con una venia; la otra dama también inclinó respetuosamente su cabeza, en señal de aceptación del concepto, y todos los de la tripulación hicieron lo mismo. Después se pusieron de pie, dispuestos a retirarse, y volví yo nuevamente con mi terquedad a suplicarles por favor que me llevaran; se lo rogué al Capitán y hasta le supliqué, más todo fue inútil. Se limitó a decirme: En el Camino iremos viendo. Quedé satisfecho con la respuesta porque se que estos no son terrícolas y cumplen de verdad su palabra.
Entendí que debería mejorar todavía mucho y observé el momento en que regresaban nuevamente al interior de su Nave. Posteriormente me retiré muy despacio para observar lo que pasaba. Ví el momento en que aquella Nave giró sobre su eje y se levantó muy despacio para desaparecer después velozmente a través del inalterable infinito. Ahora comprendo que, en realidad de verdad, debe uno prepararse psicológicamente para un viaje de esta clase.
Mucho se ha hablado sobre las Naves Cósmicas, y unos creen y otros no. Afortunadamente ya la mayoría de los habitantes de la Tierra aceptó la realidad de los “platillos voladores”. Los ingleses oficialmente dieron su comunicado y dijeron: No podemos negarlos, existen, pero como quiera que tienen una civilización tan adelantada y nosotros no estamos a su altura, naturalmente no podemos comprenderlos, y como no podemos comprenderlos, peferimos más bien dedicarnos a nuestra civilización, a la conquista del espacio por nuestros propios esfuerzos, a ver si algún día llegamos.
Así fue el comunicado oficial de Inglaterra. Hoy en día negar los Discos Voladores equivale a ser necio. Se ha podido verificar la realidad en forma tan contundente que me parece que ningún astrónomo u hombre de ciencia en el planeta Tierra se atrevería en verdad a negar la existencia de los Discos Voladores. Hoy negar eso significa ignorancia.
Mis amigos, ahora nos vienen a la mente ciertas interrogantes. ¿Con qué objeto nos visitarían los extraterrestres, para qué? Hay casos que asombran. En el Brasil por ejemplo se dio un acontecer que fue bastante extraño: cierto campesino que estaba trabajando su tierra, fue de pronto tomado por dos fuertes brazos y conducido al interior de una Nave Cósmica. Se le encerró dentro de una recámara, después de haberle examinado en un laboratorio.
En tal laboratorio se estudió su sangre, la calidad de su sangre. Satisfechos aquellos científicos con la calidad de su sangre, le metieron en una recámara donde había una cama. Una dama entró posteriormente a la recámara según afirma el campesino aquel, dicha mujer no tenía cejas y sus ojos eran oblicuos como los de los chinos que le sedujo sexualmente y luego efectuó la cópula con él. Posteriormente lo sacaron de la Nave, le dejaron en el mismo lugar y la Nave partió a través del espacio.
¿Objetivo? ¿Para qué y por qué se le examinó la sangre? ¿Por qué se le obligó a tener contacto sexual con esa mujer? ¿Qué pasa en todo eso? Vale la pena que nosotros nos volvamos más reflexivos y tratemos de inquirir, de investigar. Sabemos que en estos instantes de crisis mundial y de bancarrota de todos los principios, un evento terrible nos amenaza. Quiero referirme ahora a aquel gigantesco planeta que lleva el nombre de “Barnard Primero”.
Barnard, el astrónomo que lo estuvo observando y que cree que lo descubrió digo que “cree que lo descubrió” porque ya tal planeta había sido anunciado por Nostradamus en plena Edad Media; yo mismo, en muchas de mis obras, ya había hablado sobre ese mundo-. De manera que el Sr. Barnard, eminente astrónomo, no fue realmente su descubridor pero sí lo bautizó con ese nombre, y así lo denominan ahora los hombres de ciencia.
Viaje tal planeta a velocidades extraordinarias; pertenece a un lejano Sistema Solar. Me refiero, en forma enfática, al Sistema Solar Tylar. Tiene una órbita formidable, y de acuerdo con los cálculos matemáticos que se han venido realizando en los distintos Observatorios del mundo Tierra, tanto en las Filipinas como en Londres, como en el Monte Palomar, etc., dicho mundo viene hacia la órbita de la Tierra. Es gigantesco, seis veces más grande que Júpiter, miles de veces más grande que el planeta Tierra.
Pronto estará cerca tal titán de los cielos, y como quiera que trae algunos peligros muy graves para el mundo Tierra, los astrónomos se han esmerado en sus mapas cosmológicos. Uno de esos mapas, trazados en los Observatorios, lo tenemos en nuestra Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos y Culturales, lo tenemos en la casa matriz. Con tal mapa hemos podido verificar que el planeta Tierra recibirá los principales efectos del acercamiento de aquel mundo, y secundariamente serán afectados Marte, Urano y Júpiter. Cuando ya aquel mundo esté muy cerca de nuestra Tierra, como quiera que es una masa gigantesca, atraerá magnéticamente hacia la superficie de la Tierra el fuego líquido que existe realmente en el interior del mundo.
Entonces brotarán volcanes por doquiera, acompañados de terribles maremotos y grandes terremotos. En instantes en que digo esto, me viene a la memoria lo que dijeron los Nawas: “Los hijos del Quinto sol” refiriéndose a nosotros perecerán por el fuego y por los terremotos. Así que, lo que ellos dijeron tiene una base muy real. Obviamente el fuego líquido circulará por la costra terrestre y quemará todo aquello que tenga vida. Así se cumplirá la profecía de los Mayas para el Katum-13, y también se cumplirán las profecías que en “El Korán” Mahoma hace para el Katum-13, aunque él no diga la palabra Katum-13.
En realidad de verdad los hechos hablarán por sí mismos, y cuando aquel mundo se acerque demasiado a nuestro planeta Tierra, después del Gran Incendio Universal es obvio que deberá provocarse una revolución de los ejes de la Tierra: los Polos se convertirán en Ecuador y el Ecuador en Polos, los mares cambiarán de lecho y los continentes actuales se sumergirán entre el fondo de las aguas. Ese será el final de los “Hijos del Quinto Sol”, como dijeron los Sabios de Anahuak cuando lo representaron sobre la Piedra Azteca, la Piedra Solar me refiero al “Calendario”.
Estamos hablando sobre hechos y también estamos analizando las profecías de Anahuak.Bien, entonces podemos deducir como secuencia o corolario que en estos instantes estamos siendo auxiliados por los extraterrestres. Más de una catástrofe atómica habría ya sucedido en Estados Unidos o en Rusia si no hubiesen los extraterrestres venido en nuestro auxilio. Más, ¿cuál es el recibimiento que se le hace a los extraterrestres? A la vista salta: hace poco dos Naves volaron sobre territorio de los Estados Unidos, provenientes del espacio estrellado. De inmediato los aviones de la Fuerza Aérea corrieron a su encuentro, armados con cohetes y ametralladoras. Una de las Naves Cósmicas partió hacia el infinito, la otra descendió suavemente sobre una torre de la energía eléctrica; fue entonces cuando se produjo el “apagón de Nueva York”.
Los Generales de los Estados Unidos de Norte América exclamaron: “¡He ahí el talón de Aquiles de los Estados Unidos!” Realmente no es posible en modo alguno que los Estados Unidos movilice sus defensas si le falla la energía eléctrica. Su un puñadito de hombres había paralizado a la poderosa nación norteamericana, si tan sólo pocos hombres fueron necesarios para vencer a los Estados Unidos, ¡cuán poderosos son en verdad los extraterrestres! Ciertamente nosotros los terrícolas estamos demasiado atrasados.
Cuando aprendíamos los primeros fundamentos de matemáticas, ya los extraterrestres habían conquistado el espacio y viajaban a través del infinito, y sin embargo somos tan atrevidos que en vez de recibir a esos señores del espacio con verdadero amor, con verdadera dignidad, les recibimos a balazos. Esto nos está indicando que somos todavía bárbaros en el sentido más completo de la palabra. Muchos se dirían: Bueno, y entonces si ellos son tan sabios y nosotros tan atrasados, ¿por qué no vienen a civilizarnos y aterrizan en el Zócalo de México, o en cualquier pueblo? ¿Por qué corren, por qué se van, por qué se ocultan? ¿Qué les pasa? Yo a mi vez les preguntaría a ustedes lo siguiente: ¿qué harían ustedes si andando por una selva del África o del Amazonas se encontraran de pronto con una tribu de caníbales? Huirían, ¿verdad?
No me parece que a ustedes les gustaría que los rostizaran y que después les sirvieran para el banquete; ustedes tratarían de salvar el pellejo a como diera lugar, y si llevaran armas, llevaran ametralladoras, ¿qué harían? No me parece que ustedes se guardarían las armas; tengo entendido que “echarían plomo” a diestra y siniestra, desesperados, y que acabarían de una vez y para siempre con toda la tribu, y que además, por último, cantarían victoria, ¿verdad? ¿Eso harían, o guardarían acaso ustedes las ametralladoras? Es obvio que no. Bien, en una situación similar se encuentran los extraterrestres: o huyen de nosotros los bárbaros terrícolas o nos destruyen, pero como no son terrícolas no son asesinos y prefieren retirarse antes que hacernos daño. Obviamente quienes han conquistado el espacio tienen que poseer un armamento poderoso.
Por ejemplo, ante a un batallón del Ejército, formado, una Nave Cósmica descendió. Posiblemente el Capitán de la Nave quiso de una vez y para siempre entrar en relaciones amistosas con los terrícolas; tal vez pensó que nosotros éramos “mansas ovejas”, que les recibiríamos con los brazos abiertos, que les llevaríamos a cenar y que por último les daríamos su nieve de limón, pero se equivocó el Capitán: el Sargento de aquel batallón ordenó fuego contra esos mavados, fuego, y el Capitán no hizo otra cosa que hacer funcionar una lámpara muy extraña, y un rayo azul paralizó las armas y paralizó también los brazos de esos bárbaros de la Tierra. Nadie pudo disparar un solo tiro, ni moverse siquiera, y tranquilamente el Capitán hizo un saludo a los terrícolas mientras les tenía paralizados brazos y piernas, subió a su Nave y se perdió en el espacio. Los del batallón quedaron asombrados. Pudieron luego ya caminar tranquilos y mover sus brazos; no habían recibido ningún daño.
Si fueran tan perversos los extraterrestres, habrían acabado hasta con el último soldadito del batallón, pero sólo se propusieron defenderse sin hacer daño. Ustedes no procederían en la misma forma, ¿verdad? Si ustedes se encontraran ante una tribu de caníbales y estuvieran armados hasta los dientes, les aseguro que no serían tan mansos como para no hacer uso de esas armas. Pues bien, los extraterrestres han demostrado dos cosas: primera, Inteligencia segunda, poder.
Sin embargo me atrevo a decir que han demostrado también un tercer factor: Amor, pues no han causado ningún daño. Cierto hombre que fue llevado al planeta Venus se quedó asombrado cuando le hicieron una demostración. Los habitantes de Venus colocaron un pequeño aparato ante un cerro y le dijeron: ¡Observa! Apretaron un botón y aquel cerro cayo todo hecho pedazos, se desmoronó. Le dijeron luego: Si nosotros les enseñáramos a los habitantes de tu mundo Tierra el uso de estos aparatos, cometerían crímenes espantosos; por eso preferimos callar.
Así que, mis queridos amigos, vale la pena que tratemos nosotros de eliminar la barbarie que cargamos en nuestro interior: la ira que nos hace tan monstruosos, el odio abominable, el egoísmo sin límites, el miedo, porque todos los habitantes de la Tierra están cargados de miedo, se arman por miedo, hacen guerras por miedo. ¿Creen ustedes, acaso, que un hombre llevaría pistola al cinto si no tuviese el temor de que alguien le atacara? ¿Creen ustedes que una nación se armaría con bombas atómicas si no temiera el ataque de otras naciones? Obviamente el miedo es la causa-causorum de muchos graves errores.
El hombre que no tiene miedo no necesita llevar pistola al cinto, la nación que no teme no necesita armarse. El miedo nos hace verdaderamente criminales en el sentido más completo de la palabra. En estos instantes de crisis mundial, cuando el planeta Barnard Primero se acerca a nuestro mundo, en vísperas del gran cataclismo y en instantes en que las naciones se arman febrilmente para la guerra, los extraterrestres quieren ayudarnos, y si nosotros los recibiéramos con los brazos abiertos cambiaría totalmente el curso de la historia, comenzaría en verdad una edad floreciente sobre la faz de la Tierra.
¡Hasta aquí mis palabras! Samael Aun Weor
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